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  • Estamos Listas

¡Somos futuro, somos democracia para Colombia!

Como primer movimiento político de mujeres y feminista del país, Estamos Listas ha sido un conjunto de primeras veces. Ejercer la política en la cotidianidad, a través de círculos de confianza, entre amigas, hermanas, madres, con la firme decisión de transformar la política a favor de las mayorías sociales que amamos, luchamos y trabajamos por el país ha sido el método por el que hemos construido un proyecto político para la vida, la justicia y la igualdad. Ha sido también la forma que nos hemos ingeniado para ocupar el poder en un país que necesita de la diversidad, las ideas y la democracia que lo componen tomando decisiones públicas y cambiando lo que debe ser cambiado. Estas primeras veces han sido forma y fondo de nuestra política, muestra de que somos innovación y democracia para Colombia.


Nuestra participación electoral ha estado marcada por dos grandes campañas hasta el momento. Por un lado, la campaña al Concejo de Medellín en 2019, y más adelante, la campaña al Senado de la República en 2022. Estas experiencias electorales han traído consigo grandes aprendizajes sobre lo que significa la participación electoral en el país para un movimiento político nuevo y que representa un proyecto de innovación política para las mujeres, los feminismos, y Colombia. Sobre ello queremos referirnos, compartiéndoles un camino de aprendizajes, retos y futuro político.


Algunos aprendizajes…

  • En 2019, gracias al trabajo voluntario, recogimos firmas, buscamos los votos, triunfamos en las elecciones locales y conseguimos importantes resultados electorales. Ocupamos dos curules en la Junta Administradora Local del corregimiento de Santa Elena y, gracias al voto de más de 28.000 medellinenses, logramos una curul en el Concejo de Medellín para la primera concejalía feminista del país.

  • Ocupamos esta curul con una Concejalía Colectiva donde Dora Saldarriaga, como mujer electa, y las demás candidatas, hacen del ejercicio político una construcción democrática y amplia. Desde allí, hemos logrado poner al centro del debate y el control político la economía feminista, la defensa de lo público, la seguridad y libertad de las mujeres, el cuidado, la ruralidad y el control político al gobierno municipal para la garantía de derechos y la redistribución económica.

  • Durante 2022, la campaña al Senado de la República estuvo marcada por varios hechos, por un lado, por no haber logrado la meta en votos que eran necesarios para ocupar un escaño en el senado; y, por otro lado, por haber logrado un proceso de ampliación nacional que permitió la convergencia de mujeres de todo el país. El resultado de 108.761 votos lo leemos como una victoria colectiva que reafirma la vigencia y la urgencia de un proyecto político para las mayorías, un proyecto desde los feminismos, liderado por las mujeres y con una visión de país que pone al centro de la política el cuidado de la vida y la transición democrática.

  • Sin embargo, nos reafirmamos en la crítica a un sistema electoral profundamente patriarcal que no brinda ninguna garantía para la participación de movimientos políticos que rompen con las prácticas de la política tradicional. Estas barreras para la participación están puestas en la reglamentación jurídica que estipula metas inalcanzables en número de votos para lograr ganar una elección nacional, así como en términos financieros, pues la participación electoral termina estando condicionada por grandes sumas de dinero para el pago de pólizas y gastos de campaña, en competencia con la de otros partidos financiados y con grandes recursos. Dificultades estas para la participación política de las mujeres, y el cerco que representa la política tradicional y su cooptación de las instituciones.

Estas experiencias electorales nos traen grandes retos…

  • Siendo ahora un movimiento nacional, y estando por primera vez como movimiento en diversos territorios del país, nos ocupa el reto de garantizar los medios para la participación política interna de todas, la conformación de una estructura nacional que responda a las diferentes condiciones territoriales y la reconstrucción de un horizonte político compartido.

  • Nos ocupa también la dispersión territorial de las militantes, la necesidad del sostenimiento de canales digitales efectivos para la conversación y la toma de decisiones colectivas, la sostenibilidad del proyecto, la sobrecarga del trabajo voluntario, la salud y el cuidado de la militancia, el fortalecimiento de la estructura nacional y la participación electoral futura.

  • Ha constituido un gran desafío la deuda que el movimiento adquirió en el marco de la financiación de la campaña al Senado, la cual en la actualidad no sólo limita la capacidad colectiva de endeudamiento para seguir participando electoralmente, sino que afecta la activación de la militancia y la capacidad de inversión en la construcción política. Como feministas, enfrentar colectivamente esta deuda nos ha llevado a una reflexión profunda sobre las condiciones estructurales y de desigualdad económica que han hecho para las mujeres mucho más difícil acceder a espacios de poder, inclusive a la participación política. Siguiendo las reflexiones de Luci Cavallero y Verónica Gago, hemos profundizado también sobre las violencias machistas con las que la deuda se articula y la moralización que ésta trae intrínseca, ya no sólo para las mujeres de forma individual, sino para los proyectos colectivos de mujeres. Así, hemos identificado que el pago de esta deuda es una prioridad no sólo financiera sino política. Por un lado, porque limita nuestra capacidad de endeudamiento para continuar participando electoralmente en próximas campañas; y por otro, porque golpea anímicamente a todas las militantes.

  • A lo anterior se suman retos políticos externos, como el auge de agendas antiderechos, conservadoras y militaristas que siguen con la intención de limitar nuestras libertades y derechos, principalmente en el sur global. Asimismo, la cooptación de un discurso supuestamente “pro mujeres” por parte de la derecha política.

  • Un reto importante tiene que ver con habernos erigido como proyecto político integral y transformador desde los feminismos, lo que significa en la práctica un proyecto de avanzada, con propuestas que van desde la erradicación de la desigualdad económica para todas las personas, la defensa de los derechos y libertades de las mujeres, la justicia ambiental, climática, social y económica, la defensa de los recursos públicos, la desmilitarización de la vida y los territorios, y un futuro en paz, todas ellas que se encuentran en la contienda electoral con el centro y la izquierda, lo cual ha traído en ocasiones desconocimiento de innovaciones y avances políticos de nuestro movimiento por parte de la izquierda política, ahora con poder, y luchas cotidianas con un centro político que en Colombia sigue atado al neoliberalismo.

  • Y por último, nos ocupa sostenernos como movimiento político innovador. Después de haber aclamado a Francia vicepresidenta como parte de la promesa de un gobierno de cambio en cabeza de Gustavo Petro, sabemos que el contexto político ha cambiado. Ya no nos encontramos desde un lugar de oposición al gobierno nacional, como cuando nacimos como movimiento en 2017, sino en el marco de un gobierno que prometió un proyecto progresista y de transición democrática. Aportar desde un lugar propositivo a que este cambio se haga realidad, y a que el proceso de transición política reconozca el liderazgo de las mujeres, hace parte de nuestras firmes convicciones y potencias.

¡Somos futuro, somos democracia para Colombia!


En estas reflexiones nos hemos encontrado de nuevo con que la fuerza somos nosotras mismas, la colectividad de nuestra política, la confianza entre nosotras y la confianza de las personas que creen en Estamos Listas como un proyecto político transformador para el país.


Posterior a los resultados electorales, hemos venido pasando por un proceso de reconfiguración interno que vuelve a los principios que originaron el movimiento, pero que afronta los retos internos y externos que tenemos. La estructura de nuestro movimiento se ha proyectado siempre como circular, esto permite movilizar y hacer vivos entre nosotras los principios de confianza y democracia interna. Partiendo de esto, la Asamblea Nacional de Estamos Listas – mayor órgano de decisión – resolvió la conformación de una nueva estructura que fortalece los procesos locales, y a la vez, crea unos espacios de dirección colectiva nacional que aportan desde el voluntariado al funcionamiento del Movimiento. De esta manera, actualmente el mayor órgano directivo lo conforma la Instancia Nacional, donde convergen mujeres representantes de cada territorio y las mujeres electas (en este caso, la concejala de Medellín). Y, acompañando el ejercicio nacional, también se han conformado comisiones nacionales de: comunicaciones, cuidado, fortalecimiento interno, jurídica, gobierno abierto, y la financiera y de pago de la deuda.


Como movimiento nacional hemos decidido apropiarnos de nuestros retos internos y continuar caminando juntas por esa visión de Estado y municipalismos feministas que, gracias al liderazgo de las miles de mujeres que hacen política en el país, hagan frente a la política gamonal y construyan democracia. Asimismo, hemos decidido apropiarnos colectivamente de los retos que afronta el país de cara al proceso de transición democrática. Por esto, además de seguir con nuestra participación electoral, Estamos Listas desea aportar al proceso que vive el país y mantenernos vigentes en la conversación nacional.


Creemos que algunos de los riesgos externos que hemos tenido que enfrentar como Movimiento Político son retos similares a los que afronta actualmente el proceso de transición democrática y construcción de paz que vive el país. Estamos convencidas de que nuestra experiencia es fundamental para enfrentar estos riesgos.


Nuestra visión de país implica que el poder político esté ocupado por sus mayorías sociales y el fortalecimiento del Estado para que esté al servicio de la gente, esto desde una lógica que rompa con el centralismo y cree poder desde lo local. El horizonte político de Estamos Listas se basa en la posibilidad de un Estado Feminista, construida desde municipalismos para la paz, la vida, la redistribución, el bienestar colectivo y la democratización de lo público. Por eso, tenemos en nuestras prioridades la transición democrática, la justicia económica, social y ambiental, y la construcción de un futuro en paz. Estamos convencidas de que la necesidad de movilizar esta propuesta política para el país y la construcción de una fuerza electoral crítica y progresista, más allá del gobierno, es más vigente y pertinente que nunca; y que somos las mujeres, las feministas, las llamadas a ser las protagonistas de esta transformación política.


Con este horizonte y esta lectura de contexto, queremos seguir proponiendo al país y al gobierno nacional las bases de un Programa Feminista para Colombia, una política pública feminista, redistributiva y transformadora y que responda desde su construcción a nuestros principios de democracia radical, descentralización y gobierno abierto. Además, una propuesta política para el país que entiende que los problemas de las mujeres supera la “agenda histórica de las mujeres”, y en cambio, construye política pública feminista para el 99% de la población colombiana: las mujeres en toda su diversidad, las disidencias y diversidades sexuales y de género, el campesinado, los pueblos originarios, la población negra, afro, raizal, palequera e indígena, y la ciudadanía que ama, lucha y trabaja para que Colombia sea un país en el que valga la alegría vivir.


Más que nunca, ¡Estamos Listas Colombia!


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