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  • Foto del escritorDora Saldarriaga Grisales

CRISIS HUMANITARIA POR VIOLENCIAS MACHISTAS

El pasado 25 de noviembre volvimos a salir a las calles para decirle a Colombia y al mundo que la vida, la seguridad y la integridad de las mujeres tiene que estar en el primer lugar de importancia pública, e insistimos en la urgencia de declarar la Crisis Humanitaria de Emergencia por Violencias Machistas debido a tres razones fundamentales:


1. Las violencias contra las mujeres en el país constituyen una vulneración de derechos humanos, de carácter masivo y sistemático

2. Existe una omisión por parte de las autoridades del Estado en la intervención de estas violencias

3. No existe una expedición de medidas legislativas, administrativas y/o presupuestales que eviten la masiva vulneración de nuestros derechos


El reconocimiento de una crisis humanitaria se hace cuando es evidente la violación masiva de derechos humanos, cuando estas circunstancias afectan a un grupo de personas determinado que tienen entre sí una condición relacional y, además, cuando dicha vulneración se da a raíz de una causa común. En el caso de la violencia machista contra las mujeres, es claro que se configuran todas las causales para que se dediquen todos los recursos del Estado para su atención.


Con base en esto, desde el año 2020 solicitamos al Gobierno Nacional la declaración de Crisis Humanitaria de Emergencia por violencias contra las mujeres, una solicitud realizada como Movimiento Político de Mujeres Estamos Listas y acompañada por la voz y la fuerza de más de 15 mil firmas de todos los departamentos del país. En el año 2021, logramos que el Concejo de Medellín declarara en plenaria del 25 de noviembre que la ciudad se encontraba en Crisis Humanitaria por violencia contra las mujeres y la urgencia de su intervención.


20 de agosto de 2020 - Evento de radicación de la solicitud de declaratoria de crisis en la ciudad de Medellín


Aún con estos esfuerzos logrados por las mujeres y las feministas en las calles, la academia, la organización social y las corporaciones públicas, seguimos evidenciando cómo el Estado colombiano y las administraciones municipales han sido incapaces de garantizar el derecho a la vida y una existencia libre de violencias para todas.


Hemos hecho seguimiento permanente a la situación de los feminicidios y la desaparición de mujeres y niñas. No hemos descansado en nuestra exigencia, como movimiento político y desde la curul que ocupamos en el Concejo de Medellín, para la implementación de medidas urgentes que prevengan estas violencias; las cuales, además, ya están sobre diagnosticadas, se conocen los factores económicos, sociales y familiares donde hay que intervenir, y no obstante las acciones del Estado y las administraciones municipales siguen siendo insuficientes.


Seguimos insistiendo en la crisis, evidenciando su vigencia a noviembre de 2022:

  • 500 feminicidios en Colombia

  • 45.472 exámenes médicos legales solicitados por violencia intrafamiliar en Colombia, de los cuales el 77,53 % son casos contra niñas, adolescentes y mujeres

  • 15.823 exámenes medico legales por violencia sexual contra menores de edad, de las cuales el 87,53 % fueron practicadas a niñas y mujeres adolescentes

  • Además, las universidades e instituciones educativas siguen inundadas de denuncias por acoso sexual, valientemente denunciadas por jóvenes que no callan más

Además de estas cifras oficiales, existe un subregistro de otras violencias que no se denuncian o no se cuentan en los registros públicos, como los casos por acoso sexual que se presentan en las instituciones educativas, las desapariciones de mujeres y niñas, la violencia epistémica ejercida sobre las mujeres en los espacios académicos y laborales, la violencia obstétrica, la violencia vicaria, la violencia ejercida de manera específica en contra de las mujeres lesbianas y mujeres trans - que no suelen caracterizarse en los sistemas de información pública - , la violencia política en contra de lideresas barriales, edilesas, concejalas, diputadas y congresistas, y la violencia por la carga de cuidado en el ámbito de la reproducción social (rol que ha impuesto el capital a las mujeres y que ha precarizado en una labor sin salario). Y finalmente, la violencia institucional en todas sus dimensiones de acción y omisión: prevención, atención, investigación, sanción y reparación,9 funciones despojadas de su carácter garantista de derechos, y decisiones de poder tomadas en contra de la autonomía y la integridad de las mujeres.


Tanto los registros oficiales, como los subregistros, evidencian que estas violencias afectan un grupo determinado de personas: las mujeres como 52% de la población. Y dentro de ellas, las mujeres trans de forma más incisiva, pues su condición relacional está dada sobre las producciones simbólicas que se ha construido sobre sus cuerpos el patriarcado, y que se refleja en actos concretos patriarcales como la discriminación, la invisibilización, la exclusión – física y simbólica- y finalmente la violencia en todas sus formas.


Esta Declaración de Crisis Humanitaria por Violencias Machistas, exige al Estado que asuma su posición de garante y;

  • Reconozca que existe violencia institucional que revictimiza a las mujeres y mujeres trans en el acceso a servicios básicos, protección, justicia y salud, lo que impide la erradicación de violencias de género

  • Destine presupuesto efectivo y suficiente para que se garantice de manera efectiva los derechos humanos de las mujeres y mujeres trans, reconociendo su interseccionalidad y sus diferentes formas de habitar los territorios

  • Incorpore personal especializado con enfoque feminista en las diferentes funciones estatales que previenen, atienden, investigan, sancionan y reparan las víctimas de violencias de género.

  • Establezca sistemas de información en donde se consoliden las diferentes violencias contra las mujeres y mujeres trans, y se articule de manera efectiva las entidades que misionalmente deben erradicar las violencias de género.

  • Expida las normas suficientes para avanzar en acciones afirmativas de facto, que eliminen las violencias contra las mujeres y mujeres trans

Seguimos soñando con un Estado cuidador que vele por nuestros derechos, que los garantice y que tenga la vida como premisa fundamental de su accionar. Seguimos soñando con justicia, igualdad y dignidad para las niñas que nos inspiran y para las mujeres que hoy somos. Seguimos soñando con un país para las mujeres y niñas donde valga la alegría vivir.


En el marco de la conmemoración del 25N: Día Internacional por la Eliminación de las violencias contra las mujeres, y de la campaña de 16 días de activismo contra la violencia de género, gritamos con fuerza que para defender nuestra vida, ¡Estamos Listas!


¡Ni Una Menos! ¡Vivas Nos Queremos!


Escrito por: Dora Cecilia Saldarriaga Grisales - Concejala de Medellín



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